EL NACIMIENTO DE LA SALSA ROMANTICA, CUANDO EL AMOR CAMBIÓ EL RUMBO DE LA SALSA


Hubo un momento en la década de 1980 en que la salsa comenzó a cambiar de piel.
Después de una década marcada por la salsa de contenido social, los grandes conjuntos, las descargas y las voces de la llamada salsa dura, apareció una nueva corriente que comenzó a hablarle directamente al corazón: el amor, el desamor, la infidelidad, la pasión y las relaciones de pareja.
La salsa romántica, tal como la conocemos, tuvo en Puerto Rico a varios de sus grandes impulsores durante la década de los años 80. Entre quienes comenzaron a identificar y promocionar aquel nuevo sonido estuvieron Tommy Villarini, Charlie “El Colorao” Muñiz, quienes entendieron que había un espacio importante para una salsa con mayor contenido romántico, letras de amor y una interpretación más dirigida al público juvenil
Hoy muchos llaman a ese movimiento simplemente salsa romántica, pero la historia es mucho más compleja. Si queremos contarla correctamente, no podemos comenzar solamente con Eddie Santiago o Willie González. Hay que retroceder un poco más.
En Puerto Rico ya existía una tradición de interpretar temas románticos dentro de la salsa. Paquito Guzmán, Tommy Olivencia, La Solución y otras agrupaciones habían demostrado que el lenguaje romántico podía convivir con el ritmo. La diferencia fue que, durante los primeros años de la década de 1980, esa tendencia comenzó a adquirir una nueva dimensión comercial.
Ahí aparecen nombres fundamentales de la industria puertorriqueña y del proceso de transformación sonora, entre ellos Tommy Villarini y Charlie “El Colorao” Muñiz, vinculados al desarrollo de las producciones que posteriormente definirían el sonido de la nueva salsa.
Pero hay un nombre que merece especial atención en esta historia: Nicolás Vivas y el Conjunto Chaney.
Chaney se convirtió en una especie de laboratorio donde varias de las voces que posteriormente dominarían la salsa romántica comenzaron a adquirir reconocimiento. Entre ellas estuvo Eddie Santiago, cuya voz terminaría convirtiéndose en una de las grandes identificaciones del movimiento.
Pero uno de los proyectos que marcaría un antes y un después fue el del Conjunto Chaney, con Nicolás Vivas, particularmente el álbum “El Conjunto del Amor”.
La voz que terminaría identificando aquel proyecto fue la de Eddie Santiago. El recordado LP tenía una característica portada blanca con un corazón en el centro, una imagen que terminaría convirtiéndose en parte de la identidad de aquel movimiento.
Eddie Santiago interpretó prácticamente todo el álbum, con la excepción de un tema que fue grabado por Willie González. Lo que ocurrió posteriormente llamó poderosamente la atención de la industria discográfica: las ventas comenzaron a dispararse.
El proyecto alcanzó una cifra extraordinaria para aquel momento, superando las 125,000 copias vendidas, demostrando que existía un enorme mercado para aquella nueva manera de presentar la salsa. Antes de convertirse en solista, Eddie Santiago había pasado por Orquesta Saragüey, junto a Willie González. Posteriormente ambos llegaron a Chaney. Esa etapa fue fundamental para los dos.
La industria tomó nota.
El éxito comercial provocó que importantes compañías multinacionales comenzaran a mirar hacia ese nuevo mercado y a darle plataforma a una nueva generación de intérpretes. Compañías como Sony, Capitol y Caytronic, entre otras, comenzaron a apostar por cantantes y producciones dirigidas hacia la salsa romántica.
Así comenzó a consolidarse un movimiento que cambiaría la historia comercial de la salsa.
De repente, las emisoras comenzaron a recibir una nueva generación de voces, las disqueras aumentaron sus inversiones y el público juvenil encontró en la salsa romántica una manera diferente de hablar de amor, desamor, pasión y relaciones.
Aquí aparece uno de los puntos que debemos separar cuidadosamente para informar las nuevas generaciones, una cosa es ser el primero en interpretar o grabar una determinada fórmula y otra muy distinta es ser quien consigue convertirla en un fenómeno comercial.
Por eso, hay que afirmar que Eddie Santiago fue el primero en interpretar la salsa romántica sería históricamente demasiado simplista.
Pero también sería injusto minimizar su importancia, cuando Eddie Santiago lanzó en 1986 Atrevido y Diferente, el panorama cambió radicalmente. El álbum llegó al número uno de las listas Tropical/Salsa y permaneció diez semanas consecutivas en esa posición.
Ese fue uno de los grandes puntos de inflexión. La industria había encontrado un producto que podía competir con el auge del merengue y recuperar público para la salsa. El nuevo sonido era más accesible, las letras estaban dirigidas fundamentalmente a las relaciones sentimentales y los arreglos eran, en muchos casos, menos agresivos que los de la salsa de los años 70. Entonces ocurrió algo extraordinario: la salsa dejó de cantarle solamente al barrio y comenzó a cantarle también a la pareja.
La salsa había encontrado una nueva fórmula.
Aquella fórmula no solamente funcionó, durante varios años se convirtió en uno de los movimientos más poderosos y comerciales de la música tropical.
¿Cuánto duro la salsa romántica en su momento más fuerte?
Podemos dividir su trayectoria en varias etapas, el primero se ubicó durante el periodo de 1984-86 se comienza a tomar forma y a ganar exposición, 1987–1993 llega su época de mayor explosión comercial, aparecen y se consolidan grandes figuras del movimiento. El tercer periodo de
1994–1997 continúa teniendo una enorme presencia, aunque comienza a competir con nuevos sonidos tropicales y urbanos.
Los Finales de los 90 en adelante: pierde parte del dominio que tuvo en las emisoras y en las ventas, pero nunca desaparece. En términos de su período “sonando duro”, podemos hablar aproximadamente de 10 años, desde mediados de los años 80 hasta mediados de los 90, con su punto máximo alrededor de 1987 a 1993.
Frankie Ruiz ya había contribuido decisivamente a esa transformación con su producción Solista... Pero No Solo, de 1985, mientras que Eddie Santiago entraría al mercado al año siguiente con Atrevido y Diferente.
Después llegarían Willie González, Lalo Rodríguez, Paquito Guzmán, Héctor Tricoche y una larga lista de intérpretes que consolidaron lo que terminaría identificándose como salsa sensual, erótica o romántica.
Willie González merece un capítulo aparte. Antes de ser cantante, Willie era trombonista. Su encuentro musical con Eddie Santiago en Saragüey fue determinante. Posteriormente ambos coincidieron en Chaney y, finalmente, cada uno emprendió su carrera como solista.
En 1988 Willie González lanzó El Original y Único, producción que se convirtió en otra pieza fundamental del movimiento. Ese mismo período consolidó definitivamente la llamada salsa sensual.
Por eso, cuando hoy se habla de la salsa romántica de los años 80, no debemos reducir la historia a un solo cantante. Esto fue unas cadenas, productores, directores musicales,
Compositores, arreglistas, orquestas y sellos discográficos.
Finalmente, las voces que llevaron aquella nueva propuesta al público.
Y en esa cadena, Puerto Rico tuvo un papel fundamental.
La gran explosión comercial llegó a mediados de los años 80, particularmente con la fuerza de TH-Rodven y con producciones de artistas como Frankie Ruiz, Eddie Santiago y posteriormente Lalo Rodríguez y Willie González. La industria encontró una fórmula que podía vender millones de discos y conquistar un público nuevo.
Lo extraordinario es que aquella música no desapareció con el cambio de década. Décadas después, las canciones de Eddie Santiago, Willie González, Frankie Ruiz, Lalo Rodríguez, José Alberto “El Canario”, Tito Nieves y tantos otros continúan formando parte de la memoria musical de una generación.
La salsa romántica no fue simplemente una moda, fue una transformación comercial y artística de la salsa que marcó toda una época.
¿Quién fue realmente el primero?
Ahí es donde la historia oral de los protagonistas, las etiquetas de los discos, los catálogos discográficos y las fechas exactas de grabación pueden cambiar nuestra interpretación.
Porque posiblemente la respuesta no sea el nombre de un cantante, puede ser el nombre de un conjunto, puede ser el de un productor o puede ser el de un director musical.
Esto pudo haber sido el resultado de varios hombres que, casi simultáneamente, entendieron que la salsa estaba preparada para hablar de amor de una manera diferente.
Y en esa historia, el Conjunto Chaney de Nicolás Vivas, con Eddie Santiago como una de sus voces emblemáticas, ocupa un lugar en ese inicio.
La salsa romántica no apareció de la nada, se estaba cocinado a fuego lento, pero con mucho amor. Cuando finalmente explotó, cambió para siempre la historia comercial de la salsa.




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