LOS ATLÉTICOS DE SAN GERMÁN DEBEN RETIRAR LOS NUMEROS 6, 9 Y 13

La historia de los Atléticos de San Germán no comenzó ayer, ni se puede resumir en los nombres de las figuras más recientes. La Cuna del Baloncesto Puertorriqueño tiene una historia gloriosa, escrita por hombres que defendieron con orgullo los colores de la franquicia y que contribuyeron a construir la leyenda de uno de los equipos más emblemáticos de nuestro deporte.
Por eso, ha llegado el momento de levantar la voz y reclamar un reconocimiento justo para quienes ayudaron a escribir esas páginas doradas. ¡Los números 6, 9 y 13 tienen que estar en la conversación para ser retirados de la franquicia! Los nombres de Rajao Ramírez y Francis Ramírez merecen ocupar un lugar de honor en la historia de los Atléticos. Fueron figuras estelares que aportaron a la conquista de campeonatos y dejaron una huella que no puede quedar sepultada por el paso de los años. Pero la deuda histórica no termina ahí.
¿Qué sucede con Aurelio” Pototo” Ramírez, quien utilizó el número 5? Aunque ese número ya fue retirado, su nombre y su aportación también deben recibir el reconocimiento que merecen. Retirar un número no puede significar que olvidemos al hombre que lo convirtió en parte de nuestra historia.

Aurelio” Pototo” Ramírez
Y tampoco podemos pasar por alto a Aniceto González, una figura que brilló con los Atléticos antes de la época de Casiano. Su nombre debe formar parte de esa conversación histórica que tanta falta hace en nuestra franquicia.
¡Y qué decir de Pancho Gelpí! Un nombre que nos transporta a las décadas de 1930, 1940 y 1950, cuando los Atléticos forjaban su tradición y conquistaban campeonatos que alimentaron el orgullo de todo un pueblo. Su aportación merece ser reconocida como parte fundamental de ese legado.
San Germán tiene una riqueza histórica deportiva extraordinaria. Sin embargo, una franquicia no honra su pasado únicamente levantando trofeos, colocando fotografías en las paredes o recordando a sus figuras cuando llega una celebración especial es también retiran esos números.
No se trata de restarle méritos a nadie. No se trata de enfrentar generaciones ni de establecer quién fue mejor que quién. Se trata de hacer justicia histórica.
La Cuna del Baloncesto Puertorriqueño tiene la responsabilidad de preservar la memoria de sus grandes figuras. Los jugadores de hoy deben conocer a los hombres que pavimentaron el camino; los jóvenes deben saber que antes de ellos hubo gigantes que defendieron esta franquicia con pasión, sacrificio y orgullo. Los números 6, 9 y 13 deben ser retirados que aparezcan junto a los demás números ya retirados.

Francisco "Pancho" Gelpí (6) fue una figura legendaria del baloncesto puertorriqueño y uno de los pilares históricos de los Atléticos de San Germán, jugo en tres décadas diferentes (30,40 y 50).
Mejor jugador de Puerto Rico (1938): Fue proclamado el mejor baloncelista de la isla tras una votación popular en la que participaron unas 350,000 personas. Tuvo una destacada carrera con los Atléticos, ayudando a conquistar múltiples campeonatos en las primeras décadas de la liga (incluyendo títulos en la década de los 30). Integró los equipos estelares y el Equipo del Jubileo de Oro (1930–1939).
Representó a Puerto Rico en competencias internacionales tempranas, como en los Juegos Centroamericanos y del Caribe (en San Salvador 1935 y Panamá/1938).
Es recordado como una de las máximas glorias deportivas de San Germán, conocida históricamente como la Cuna del Baloncesto Puertorriqueño.

Orlando "Rajao" Ramírez (9) fue una de las máximas figuras históricas del Baloncesto Superior Nacional (BSN) de Puerto Rico y leyenda indiscutible de los Atléticos de San Germán. Jugó como armador (point guard) y se destacó por su extraordinaria defensa con los Atléticos de San Germán.
Fue reconocido como el Novato del Año del BSN en la temporada de 1940.
Ganó el premio al Jugador Más Valioso de la liga en el año 1950. Formó parte de la histórica época dorada de San Germán que conquistó cuatro campeonatos consecutivos de la liga entre 1947 y 1950 (además de haber ganado títulos previos como en 1948).
Era célebre por ser el único jugador de su época en el BSN que ejecutaba los tiros libres con el estilo peculiar de "palangana". Fue seleccionado entre los mejores jugadores de la década de 1940 en Puerto Rico por comités de historiadores del BSN y fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño en 1991.

Francis Ramírez (13) fue una figura sumamente destacada en la época dorada y de origen del baloncesto en Puerto Rico, estrechamente ligado a la historia de los Atléticos de San Germán, hijo del Padre del Baloncesto Ubaldino Ramírez de Arellano.
En su juventud, Francis Ramírez brilló a nivel colegial en los Estados Unidos. Llegó a ser incluido en la prestigiosa lista de los 150 mejores atletas de Colegio (NCAA). En ese listado, figuraba con una estatura de 6 pies 4 pulgadas, 190 libras de peso y 23 años, siendo el único puertorriqueño destacado en esa selección en su época.
Formó parte de las plantillas históricas en la denominada "Cuna del Baloncesto". Defendió con orgullo los colores del "Monstruo Anaranjado" en el Baloncesto.
Superior Nacional (BSN) junto a otras leyendas locales. Jugo en tres décadas diferente en los 40, 50 y los 60.
Su carrera estuvo marcada por la enorme pasión y competitividad de aquellos tiempos. Un suceso muy recordado en la historia del BSN ocurrió en la serie final de 1953 entre San Germán y los Leones de Ponce. Durante un partido en Ponce, Francis Ramírez y el jugador Lilo Becerra se fueron a las manos en la cancha, un altercado de tal magnitud que provocó que el entonces Administrador de Parques y Deportes Públicos, Julio E. Monagas, tomara la drástica decisión de suspender y no finalizar el torneo de ese año.
Ramírez perteneció a una generación de jugadores de gran corazón que cimentaron la fama de San Germán como la capital histórica del baloncesto boricua, sirviendo de inspiración directa para las leyendas que llegaron décadas después, como José "Piculín" Ortiz.

Raúl Aniceto González (5) fue una figura histórica sumamente importante para el baloncesto de San Germán y de Puerto Rico. Perteneció a la época dorada fundacional del deporte en la isla durante las décadas de 1930 y 1940.
Aniceto González tuvo el honor de ser uno de los primeros baloncestistas en representar a Puerto Rico a nivel internacional. Fue seleccionado nacional para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1938 celebrados en Panamá. Compartió esa histórica delegación con otras leyendas sangermeñas de la época como Pancho Gelpí, Arquelio Torres y Luis F. Sambolín.
Más allá de su juego en la cancha, dejó una huella imborrable como estratega.
Fue el dirigente del equipo de los Atléticos de San Germán que se coronó Campeón del Baloncesto Superior Nacional (BSN) el 25 de septiembre de 1949.
En esa histórica serie final, San Germán derrotó a los Leones de Ponce (dirigidos curiosamente por su excompañero de selección, Luis F. Sambolín) en un quinto y decisivo juego (56-42) en el Estadio Sixto Escobar.
Bajo su liderato técnico, el equipo culminó con una impresionante marca global de 18 victorias y solo 5 derrotas, asegurando en ese momento el noveno campeonato de la franquicia. Aniceto formó parte de la generación que cimentó el apodo de San Germán como la "Cuna del Baloncesto en Puerto Rico", ayudando a masificar el deporte en la zona oeste y elevando los estándares de competencia técnica y técnica y táctica en el país
Aurelio “Pototo” Ramírez es una de las máximas leyendas del baloncesto puertorriqueño y una figura histórica de los Atléticos de San Germán.
Jugó con los Atléticos de San Germán desde 1945 hasta 1961. Fue pieza clave en la época dorada del equipo conocida como el "Monstruo Anaranjado", logrando cuatro campeonatos consecutivos (1947, 1948, 1949 y 1950) y cuatro subcampeonatos (1954, 1955, 1956 y 1957).
A lo largo de su carrera ocupó todas las posiciones en la cancha con gran nivel de excelencia. Jugó baloncesto colegial en Estados Unidos con el Centenary College (Centenary Gentlemen), lo que llevó a que fuera seleccionado en el Draft de la NBA de 1952 en la ronda 12.
También se desempeñó como apoderado y dirigente de la franquicia de San Germán. Su histórico número 5 es un símbolo de inmortalidad en la cuna del baloncesto puertorriqueño.




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